¿Cómo eran los banquetes de Nerón? Viaje al lujo más extravagante de la historia

Si cerramos los ojos y nos imaginamos cómo podrían haber sido los banquetes de Nerón, lo más probable es que nuestra mente recurra a esas imágenes en Technicolor de las películas de los años 50, como es el caso de Quo Vadis. Allí aparecen salones bañados en oro y con grandes figuras de mármol, aristócratas romanos que cometen toda clase de excesos y un tirano caprichoso que toca la lira mientras Roma se consume en la más absoluta decadencia.
Esa imagen, la de un déspota extravagante, es la que permanece en nuestra cultura popular, pero ¿de dónde nace esa leyenda? La respuesta hay que buscarla en las cenas que ofrecía a sus comensales. Sus banquetes no eran una simple sucesión de platos, sino espectáculos donde se combinaba el arte culinario y visual con una demostración de poder. Para él, su papel de emperador era secundario. Se veía a sí mismo como el director de escena y la estrella principal en el gran teatro que era Roma.
Para entender de verdad a este emperador romano es necesario entrar en su universo, cruzar el umbral de su palacio llamado Domus Aurea y tomar asiento para ser espectadores del lujo más extravagante de la Antigüedad. Vamos a empezar juntos un viaje al pasado donde descubriremos qué hay de verdad y de mentira sobre uno de los personajes más famosos de la historia.
La Domus Aurea: un palacio de oro diseñado para el placer

El escenario de los legendarios banquetes de Nerón fue su Domus Aurea o “Casa Dorada”. Se trata de un palacio formado por diferentes edificios que estaban separados entre sí por jardines poblados por animales de las más variopintas especies. Tenía incluso un lago artificial. Su construcción se llevó a cabo tras el gran incendio que destruyó parte del centro de Roma en el año 64 d.C. Los arquitectos Severo y Céler se encargaron de construirlo en la Colina Palatina y en la del Oppio sobre una extensión de terreno estimada entre las 50 y 80 hectáreas. En la entrada, una estatua del propio Nerón de 35 metros de altura recibía a los visitantes.
La Casa Dorada lucía una decoración suntuosa. Había gemas y piezas de madreperla, mármoles policromados y revestimientos de oro por todas partes. Concretamente en la Colina del Oppio se encontraba el complejo que incluía las salas para los banquetes, también llamados “cenationes” (comedores). Según palabras del historiador y biógrafo romano Suetonio, tenían techos móviles que estaban cubiertas con placas móviles y perforadas para facilitar que cayeran pétalos de flores sobre los invitados. El sistema de tuberías ocultas también permitía rociar con perfumes delicados a todas las personas presentes del espectáculo.
Pero ninguna de ellas era comparable al comedor principal, la “cenatio rotunda”. Se trataba de una sala circular que, según Suetonio, “giraba constantemente, día y noche, a semejanza del universo”. Este prodigio mecánico colocaba a Nerón y sus invitados en el centro de un cosmos que no paraba de moverse. No se trataba de un simple alarde de ingeniería, era una declaración del poder cuasi-divino del emperador.
Durante siglos se pensó que la cenatio rotunda era un mito. Pero en el año 2009, un grupo de arqueólogos liderados por Francoise Villedieu halló los restos de una gran plataforma circular que confirmó el relato del historiador romano. “Esto no puede ser comparado con nada de lo que sabemos de la antigua arquitectura romana”, dijo Villedieu a los reporteros durante un recorrido de la zona donde se encuentran las ruinas.
Para visualizar este prodigio, pensemos en algo tan común como una bandeja giratoria de mesa. El suelo de esta sala era, en esencia, una de estas bandejas, pero a una escala monumental. Tenía más de 16 metros de diámetro. Para sostener un peso tan grande, necesitaba de un pilar de cuatro metros de ancho que ejercía de eje sobre el cual se anclaba la estructura. Para que pudiera girar con suavidad, la plataforma se deslizaba sobre cuatro enormes esferas que funcionaban como rodamientos gigantes. En lugar de la mano de un comensal para moverla, se cree que un flujo constante de agua empujaba los rodamientos. Esto haría posible que la sala tuviera una rotación lenta, pero constante y provocaba que los invitados pensaran que estaban flotando en el centro del universo.
¿Por qué Nerón era tan excéntrico?

Para tratar de entender el carácter excéntrico de Nerón, cuyo nombre imperial completo era Nerón Claudio César Augusto Germánico, primero hay que comprender su mayor obsesión: las artes escénicas. Era una persona hedonista, teatral y narcisista. Lejos de verse a sí mismo como un líder estoico, el emperador estaba convencido de que era un artista con una sensibilidad superior y eso le llevó a querer convertir su vida en una obra de teatro.
Desde joven cultivó la poesía, el canto y la lira, pero lo que empezó como una afición que practicaba en privado se convirtió en una actividad pública y eso fue motivo de escándalo. La élite romana no concebía que un emperador romano subiera a un escenario para demostrar sus dotes como artista. Hacer algo así suponía violar la dignidad del cargo de más alto rango en Roma. Pero a Nerón eso le daba igual.
Entrenaba su voz con disciplina, se acostaba en la cama con una placa de plomo sobre su pecho para tratar de fortalecer el diafragma y no comía frutas para preservar el buen estado de sus cuerdas vocales. Según relata Suetonio, cuando Nerón subía al escenario ninguna de las personas presentes podía marcharse. Se habla de que hubo mujeres que dieron a luz en sus asientos y hombres que fingieron estar muriendo para que se los llevaran. Cuando recibía a sus invitados en la Casa Dorada, él era la atracción principal del banquete. Recitaba poemas y cantaba. Los presentes debían aclamarlo si no querían caer en desgracia.
Además de creerse un gran artista, disfrutaba de los excesos sin límite. Alargaba sus fiestas desde el mediodía hasta la medianoche y, para poder seguir comiendo y bebiendo, sobre todo en verano, se daba baños con agua helada que se enfriaba con nieve que hacía traer de los montes Apeninos. El shock que sufría su cuerpo le servía para despejarse y combatir los efectos del alcohol para volver después al banquete como si todavía no hubiera empezado a comer.
Nerón decía que la verdadera nobleza en la vida consistía en dilapidar todo el dinero que tuvieras a tu alcance. Por esa razón, no dudaba en calificar de tacaños y mediocres a aquellas personas que llevaban un control de sus gastos. Una prueba de su derroche fue el banquete flotante que organizó su prefecto Tigelino en el lago de Agripa. Lo que empezó como una fiesta flotante, acabó en una orgía donde se obligó a las mujeres de la alta sociedad a prostituirse. Con este tipo de celebraciones, Nerón quería demostrar que estaba por encima de cualquier norma ética y moral.
Un menú diseñado para convertirse en un espectáculo extravagante
Los platos que gustaban más a Nerón tenían un patrón común: debían ser exóticos, raros, caros y traídos desde los confines del Imperio. No se trataba tan solo de satisfacer el paladar, debía suponer un reto creativo. Entre ellos destacaban:
- Lenguas de flamenco. Estaba considerado como uno de los bocados más exquisitos de la antigüedad. Lo popularizó Apicio, supuesto autor del libro De re coquinaria, que constituye una fuente importantísima para conocer cómo era la gastronomía en el mundo romano. Para que un aristócrata de la época pudiera comer lenguas de flamenco, se necesitaba primero organizar una expedición para capturar a las aves en los humedales del Nilo en Egipto y luego se transportaban vivas en las bodegas de los barcos atravesando todo el Mediterráneo. Pensemos que muchas de estas aves morían antes de llegar a su destino, lo que aumentaba su precio cuando llegaban a Roma. Por último, debemos tener en cuenta que para servir una ración de lenguas de flamenco hacía falta sacrificar muchos animales.
- Platos elevados a la categoría de espectáculo. La comida a menudo incluía lo que podríamos definir como “elementos sorpresa”. La novela Satiricón de Petronio, una parodia del ambiente de la época, describe escenas que se inspiraban en la realidad. Por ejemplo, se relata el caso de un jabalí asado del que salen volando tordos vivos cuando se trincha su carne o huevos rellenos con pájaros cantores como codornices, mirlos o escribanos hortelanos, cocinados en su interior. El plato se preparaba de la siguiente manera: primero, se cocinaba el pájaro y luego se creaba una cubierta comestible con la forma y el color de un huevo. Es posible que la masa de esta cubierta se hiciera con harina de trigo o espelta, agua, aceite de oliva y sal para potenciar el sabor. Una vez se cocinaba el pájaro, se metía dentro de la cáscara falsa y se cerraba para que simulara que era un huevo. Era una forma de "jugar con la comida" que demostraba hasta qué punto los banquetes de Nerón buscaban entretener y asombrar, no solo alimentar.
- Especias y todo tipo de rarezas. Los cocineros romanos utilizaban en abundancia especias como el azafrán, la pimienta y la canela. De hecho, el azafrán, que era una de las especias más caras del mundo, también se empleaba como ambientador de lujo. Se importaba de provincias lejanas de Oriente y costaba una fortuna. Mención aparte merece el silfio. Nerón recibió como obsequio uno de los últimos tallos de la planta antes de que se extinguiera. El silfio era un condimento carísimo que se importaba de Libia.
Así se forjó la leyenda negra de Nerón

Tras la muerte de Nerón, en el 68 d.C., los emperadores que le sucedieron en el trono renegaron de él constantemente. La nueva dinastía Flavia necesitaba legitimar su poder y para ello nada mejor que condenar los banquetes que se ofrecían en la Casa Dorada. Al menos, eso es lo que se desprende de la lectura de los relatos de Tácito, Suetonio y Plinio el Viejo que, si bien son autores fundamentales para entender aquella época, también se prestaron a ser los altavoces de la propaganda oficial. Todos ellos recopilaron y difundieron anécdotas, a veces exageradas, de un Nerón tirano y entregado al lujo y la depravación.
El acto de propaganda más brillante de los Flavios fue la transformación del corazón de la Casa Dorada. ¿Cómo lo hicieron? Primero drenaron el gran lago artificial que ordenó Nerón a sus arquitectos y sobre él se construyó el Anfiteatro Flavio, hoy conocido como el Coliseo. El mensaje que se quería transmitir desde el poder a la población romana era claro: “allí donde el tirano construyó para satisfacer sus deseos, nosotros construimos en beneficio del pueblo”. El mensaje era tan potente que caló entre los romanos y fue el origen de una leyenda negra que ha persistido hasta hoy.
Con el paso de los años, esa imagen caprichosa y despótica de Nerón saltó de los libros de historia a la cultura popular con novelas como "Quo Vadis" (1896) de Henryk Sienkiewicz y, sobre todo, en su icónica adaptación cinematográfica de 1951. En la película Peter Ustinov interpretó el papel de Nerón de forma magistral. Allí se le puede ver tocando la lira mientras Roma arde o la manera en que utilizaba a los cristianos como antorchas humanas que servían para iluminar sus jardines mientras cenaba. Sus banquetes se convirtieron así en un ejemplo de depravación y derroche sin sentido.
Hoy en día, la historiografía moderna tiende a matizar esta imagen que hemos heredado del pasado. Por un lado se reconoce a Nerón como una figura excesiva hasta el extremo, pero también se invita a leer las crónicas antiguas con un espíritu crítico, siendo conscientes de que la propaganda de los Flavios tiene mucho peso y contribuyeron a propagar una imagen pésima de Nerón para legitimarse en el poder.
💡 PARA RECORDAR
- Los banquetes de Nerón eran espectáculos teatrales pensados para mostrar su poder. Combinaban lujo extremo, innovación culinaria y entretenimiento.
- La Domus Aurea o "Casa Dorada" ocupaba entre 50 y 80 hectáreas con jardines, bosques y un lago artificial. En la entrada, una estatua de Nerón de 35 metros recibía a los visitantes.
- La cenatio rotunda era una sala circular de más de 16 metros de diámetro que giraba constantemente Funcionaba mediante un sistema hidráulico con rodamientos gigantes.
- Nerón se consideraba ante todo un artista. Entrenaba su voz con disciplina y actuaba en público, algo escandaloso para la élite romana que consideraba indigno que un emperador subiera al escenario.
- La leyenda negra de Nerón fue difundida ampliamente por la propaganda de la dinastía Flavia. Hicieron construir el Coliseo sobre el lago de la Domus Aurea para simbolizar que devolvían al pueblo aquello de lo que el tirano se había apropiado.
❓ Preguntas frecuentes
¿Qué era la Domus Aurea y por qué era tan especial?
Se trataba del palacio que Nerón había construido tras el gran incendio de Roma del año 64 d.C. Ocupaba entre 50 y 80 hectáreas con jardines, bosques, un lago artificial y una estatua de Nerón de 35 metros en la entrada. Sus salones estaban decorados con oro, gemas, madreperla y mármoles policromados.
¿Es verdad que Nerón tenía una sala que giraba constantemente?
Sí, es verdad. La cenatio rotunda era una sala circular de más de 16 metros de diámetro que giraba día y noche imitando el movimiento del universo. Durante siglos se creyó que era un mito, pero en 2009 arqueólogos liderados por Francoise Villedieu encontraron los restos de esta plataforma giratoria.
¿Qué comían los invitados en los banquetes que organizaba Nerón?
Los platos debían ser exóticos, raros y caros. Entre los más famosos estaban las lenguas de flamenco traídas desde Egipto, jabalíes asados de los que salían pájaros vivos al trincharlos y huevos falsos rellenos con aves cantoras cocinadas. También se usaban especias carísimas como el azafrán, la pimienta y la canela, además del legendario silfio, una planta extinta que Nerón recibió como uno de los últimos ejemplares antes de su desaparición.
¿Por qué Nerón era tan excéntrico y teatral?
El emperador se veía a sí mismo como un gran artista. Desde joven cultivó la poesía, el canto y la lira, y entrenaba su voz con disciplina usando técnicas como dormir con una placa de plomo sobre el pecho. Para él, la vida era un gran teatro donde gozaba del papel protagonista. Su actitud escandalizaba a la élite romana, que consideraba indigno que un emperador actuara en público, pero a Nerón no le importaba violar los convencionalismos de la época.
¿Es cierto que Nerón tocaba la lira mientras Roma ardía?
Esta es una de las imágenes más famosas de Nerón, pero forma parte de su leyenda negra propagada por sus sucesores. La dinastía Flavia necesitaba legitimar su poder condenando a Nerón como tirano. Historiadores como Tácito, Suetonio y Plinio el Viejo difundieron anécdotas exageradas que contribuyeron a crear esta imagen. La historiografía moderna invita a leer estas crónicas con espíritu crítico, reconociendo la propaganda política detrás de ellas.
¿Qué pasó con la Domus Aurea después de la muerte de Nerón?
La dinastía Flavia transformó la Domus Aurea en un acto de propaganda brillante. Drenaron el gran lago artificial que había ordenado construir Nerón y sobre él edificaron el Anfiteatro Flavio, hoy conocido como el Coliseo. El mensaje era claro: donde el tirano construyó para su placer personal, ellos construían para el pueblo. Este gesto simbólico caló profundamente y ayudó a consolidar la imagen negativa de Nerón que ha perdurado hasta nuestros días.
¿Cuánto duraban los banquetes de Nerón?
Los banquetes de Nerón se alargaban desde el mediodía hasta la medianoche. Para poder seguir comiendo y bebiendo durante tantas horas, especialmente en verano, Nerón se daba baños con agua que se enfriaba con nieve traída de los montes Apeninos. El shock térmico le servía para despejarse y combatir los efectos del alcohol, permitiéndole volver al banquete con hambre.
